Utilice este título “El Gobierno vuelve a equivocarse fijando el dólar en $ 1.400, tendría que dejarlo deslizar a los $ 1.600” y cree en base a ese titulo original un titulo nuevo, preciso, comprensible y que no pierda relacion con el titulo original. Necesito que me devuelvas solo y nada mas que el titulo nuevo.
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-¿Dónde queda parada la economía argentina después de esta semana en la que el tipo de cambio mayorista en valores nominales es similar al de antes de la elección de 2025 y el shock en el precio internacional del petróleo impacta y seguirá golpeando a los mercados?
-Mi primera impresión y reflexión casi espontánea es que con el dólar en $ 1.400 el Gobierno vuelve a cometer el mismo error que a esta misma altura del año pasado cuando hizo desplomar el tipo de cambio nominal para que la tasa de inflación baje en mayo y junio abajo de 2% (N.E.: fue 1,5% y 1,6% respectivamente). ¿Aquello qué significó? Que en el mejor momento del año que el Gobierno podría haber acumulado reservas con la cosecha no lo hizo. Después tuvimos un segundo semestre para el olvido con un país al borde de un crac financiero si no fuera por la asistencia de Estados Unidos. Uno debería aprender de la experiencia y el Gobierno también: retrasar el tipo de cambio para que baje la inflación es un camino de patas muy cortas cuando no hay reservas suficientes.
-¿El dólar en $ 1.400 qué impacto tiene?
-Primero, afecta a los sectores más castigados en términos de actividad como la industria, la construcción y el comercio. Segundo, pone en riesgo el equilibrio fiscal porque son los sectores que más recaudación aportan al Estado nacional. Tercero, son los sectores que más importan y más empleo generan. Con un tipo de cambio bajo se generan costos en dólares altos. La relación costo de la construcción y precio de venta del metro cuadrado es 80% más alto en dólares hoy versus el arranque del gobierno de Milei. Cuarto, hay una dimensión política del dólar atrasado en términos del impacto en la coparticipación y los recursos que reciben las provincias. Habrá menos aliados con las provincias recibiendo menos plata y eso no es un buen negocio. Este dólar tiene varios impactos y todos negativos.
-¿En cuánto calcula el atraso del dólar?
-Hoy el tipo de cambio está en $ 1.400. Cuando Milei lo subió en el arranque de su gestión, aquel dólar sería hoy de $ 2.000.
-Es inimaginable que Milei lo lleve ahí.
-Por supuesto. Y aclaro: no estoy diciendo que es necesario subirlo a $ 2.000. Pero veamos lo siguiente. En estos dos años de Milei el dólar promedio fue $ 1.524. Con Alberto Fernández $ 1.689 y Macri $ 1.452. Cristina lo mantuvo en $ 1.200, tenía reservas ¿no? Pero las perdió y puso un cepo. Néstor $ 2.300. Siempre hablo de promedios. ¿Estamos muy desalineados entonces hoy? No. Pero el Gobierno comete un error con el dólar en $ 1.400 y debería estar cerca del techo de la banda, en $1.500-$ 1.600 (N.E.: el techo cerró $ 1.649 el viernes). Ese es mi punto.
-¿Hay que llevarlo de $ 1.400 a $ 1.500 o $ 1.600 de la noche a la mañana?
-Usted dice que el Gobierno atrasa el tipo de cambio pero desde el equipo económico le responderán que el tipo de cambio flota entre las bandas. ¿Qué opina?
-Que flota a medias. Todavía hay cepo a las empresas y está bien que lo haya, para mi fue una buena decisión del Gobierno. En una economía a la que no le sobran dólares es riesgoso liberar esa demanda potencial. Del otro lado, lo que está pasando es que hay más oferta de dólares que demanda. Los exportadores y emisiones de ON de las empresas son flujos que ingresan y del lado de la demanda caen las importaciones y habría empezado a notarse en las últimas semanas de marzo una caída más fuerte en la compra de dólares para atesoramiento. En febrero se registró una leve baja respecto a enero de la FAE, pero continuó casi en los mismos niveles todavía.
-¿El Banco Central tiene que comprar más dólares?
-Ya lo está haciendo y la explicación de por qué el dólar cae aun cuando compran más divisas es lo que cuento arriba: hay más oferta y menos demanda.
-¿Tiene razón Caputo cuando dice que si no compraran como lo hacen hoy, el dólar sería $1.200-$1.100 y no $ 1.400?
-Es probable. Pero contemos todo ¿no? El crecimiento de las reservas no es todo lo que debería ser para una economía que no sale a los mercados de deuda y eso pone al país en una gran disyuntiva porque entre abril y diciembre vencen US$ 12.000 millones entre bonos, Bopreal, organismos y Fondo, incluyendo deuda del Tesoro y el BCRA. Y el año que viene son US$ 32.300 millones incluyendo los repo.
-¿Si el año pasado el BCRA no compró, por qué cree que hoy lo haría y en esas magnitudes?
-Pragmatismo. Un año atrás, cuando el Gobierno atrasaba el dólar, ¿cuál era su argumento para decir “no compro reservas”? Decía que si ordenaba el mundo de los pesos los dólares iban a aparecer. ¿Moraleja? Los dólares no aparecieron. Ahora, con el nuevo régimen cambiario, desde enero, hay un compromiso de comprar reservas para terminar acumulando. Veremos.
-Milei tiene como prioridad desinflar para competir en 2027, ¿para qué le sirve tener más reservas?
-Los países que estabilizan tienen que tener reservas propias y generadas de manera genuina. Mi planteo es el siguiente: que además de los costos que este tipo de cambio le impone a la actividad económica, castiga el objetivo de acumulación de reservas. Ningún país que estabilizó lo hizo sin reservas o teniendo que estar en cada vencimiento viendo de qué manera va a juntar los dólares para pagar.
-Mencionó que retrasar el dólar solo tiene impactos negativos. ¿Y positivos no los tiene? Se contiene la inflación…
-Por supuesto. Pero la inflación sigue en 3% mensual y el dólar está ahí clavado. Y encima ahora hay un shock externo.
-¿La crisis internacional perjudica la desinflación, la interrumpirá?
-Veremos. En todo caso es una gran excusa para que el Gobierno diga que la inflación en Argentina es la que es porque el mundo es el que es. Esto puede hacer que bajo el pragmatismo de Milei, el Presidente vire su objetivo no tanto a que la inflación empiece con cero en agosto sino a crecer.
-¿No sería visto como un retroceso para Milei, que prometió bajar la inflación?
-Coincido en que Milei es presidente porque la sociedad le dio el mandato de destruir la enfermedad crónica de la inflación. Eso es así y lo logró: hoy la inflación dejó de ser una prioridad en las encuestas de opinión pública. Por eso la prioridad a mi juicio no debería ser llevarla a cero en agosto ya que si bien no estamos en recesión, la economía está en estanflación y los datos de empleo no son buenos. El Gobierno tiene que ocuparse más de la actividad y un poco menos de la inflación. La guerra da la excusa perfecta.
-¿Qué le parece la baja de encajes?
-En la dirección correcta, priorizando el crecimiento. Monetizar la economía con dólares es difícil pero con pesos es más fácil. Apareció la figura del crédito dirigido para las pymes desde el Banco Nación. Eso me parece bien. Hay que movilizar esa liquidez. También autorizó a usar más bioetanol en las naftas para reducir el impacto de la guerra.
-¿El patrón heterogéneo de crecimiento que vemos en Argentina hoy: es culpa del modelo Milei o el país enfrentaría esa misma realidad si estuvieran Massa o Kicillof?
-Las condiciones con las que uno gobierna son complejas y es fácil hablar desde afuera. Las restricciones se multiplican estando en el Gobierno. Dicho esto, creo que es factible de utilizar algunos instrumentos y el dólar es uno de ellos. Trabajado con sintonía fina pueden darse mejores resultados sin castigar necesariamente a los sectores que generan más empleo y recaudación. El economista estadounidense Alan Blinder dice que hay dos tipos de economistas, hard heads y soft hearts, los primeros tienen mente fría y miran la eficiencia mientras que los otros buscan la equidad y la justicia social sin tener en cuenta las restricciones y el orden macroeconómico. Blinder decía que lo que tiene que hacer un funcionario es balancear la equidad y la eficiencia. Milei se focalizó mucho en esto último.
-En su opinión, ¿qué dejará Milei el día que no esté más en la Rosada?
-Que el equilibrio fiscal es inamovible, que todos los gobiernos sean de izquierda, de derecha, de centro, tienen que tener equilibrio de Presupuesto. Me parece que es absolutamente central. También es cierto que tener hoy el mismo nivel de capacidad instalada industrial que en 2002 es ineficiente.
-¿Qué inflación imagina para este año si el Gobierno prioriza más la actividad?
-Puede ser en el nivel del año pasado (31,5%). Incluso llegar a esa tasa con el dólar en $ 1.600 como decía antes, sin atrasarlo, siguiendo la regla Talvi, por Ernesto Talvi, el asesor uruguayo que contrató Caputo.
-¿Cuál es la regla Talvi?
-Los procesos de estabilización o de desinflación son lentos, llevan años. Talvi dice algo importante para estas ocasiones: “Hay que tener paciencia estratégica”. Vemos los casos de Uruguay, Chile, Colombia y Perú, todos tuvieron idas y vueltas en esto que está haciendo Argentina. Salvo la convertibilidad, claro. Pero eso fue otro modelo. El Gobierno tendrá que construir y vender el relato de que destruir la inflación llevará más tiempo.
-¿Ve recuperando los salarios este año?
-Complicado. Las tres patas de la macro de la política económica son contractivas: la política fiscal, la política monetaria y la política de ingresos. No creo que el Gobierno quiera que las paritarias superen la inflación. No va a haber aumentos salariales superiores al 3% mensual.
El caso YPF y si el país puede gastar más para enfrentar el shock global
“Milei no fijó el tipo de cambio como lo hizo Domingo Cavallo durante la convertibilidad”, dice Ricardo Delgado, economista y director de la consultora Analytica. “En eso es distinto este plan de estabilización al de los noventa. Pero cada tanto el Gobierno se tienta y ancla el tipo de cambio como hoy que es un tipo de cambio cuasi fijo en $ 1.400. Los argentinos queremos que venga alguien a destruir la inflación y uno tiene que entender que los proceso son lentos y que no es un camino adecuado ser ansioso. El Gobierno tendrá que construir y vender el relato de que destruir la inflación lleva tiempo” (ver más arriba también)”.
-Esto vale tanto para un lado de la biblioteca como del otro, ¿no? ¿Tanto el que dice que hay que fijar el dólar para que no se traslade a la inflación como los que piden llevar al precio del dólar a un nivel alto?
-Totalmente. Si alguien dice que el dólar tiene que ir a $ 2.000 está loco. Sería el peor de los caminos a esta altura y luego de todo lo que se hizo.
-¿Los planes de estabilización y de reducción de la inflación desde niveles altos, llevan más de un mandato presidencial? ¿cómo ve a la oposición si tiene que continuar con este programa?
-Ningún candidato de oposición serio, sensato, profesional podría proponer desde la macro cuestiones demasiado diferentes a las de Milei. La economía argentina no tiene espacio para hacer grandes locuras. Volver a la idea del déficit fiscal como solución al problema no lo veo. El equilibrio fiscal no es de izquierdas ni de derechas dijo el ex presidente de Chile Gabriel Boric y era comunista. Sería un gran aprendizaje que eventualmente alguien de la oposición, en el futuro, continúe con este que se inició.
-Hay un shock internacional. Generalmente cuando sucede esto los países expanden la demanda para sufrir menos ¿puede Argentina hacer algo así?
-Ahora el otro día el jefe de Blackrock, Larry Fink, dijo que vamos a una recesión global. Veremos. El último gran shock fue la gran recesión de 2008 y 2009. La Argentina en aquella crisis atrasó el tipo de cambio y la inflación cayó a 16%/17% cayéndose la actividad de manera brutal y no recurriendo a una devaluación como hicieron casi todos los países para sostener la actividad.
-¿Cómo ve la resolución del caso YPF?
-Es una gran noticia para el país. Muestra la relevancia de sostener políticas de defensa durante varias administraciones, en un consenso de política pública. Veremos como lo procesan los mercados y en consecuencia, los efectos sobre las decisiones económicas en el corto plazo.
Al toque
Un proyecto: Vivir sobre el mar.
Un sueño: Una Argentina integrada.
Un recuerdo: El Parque Lezama.
Un líder: Por algunas de sus ideas disruptivas, Domingo Faustino Sarmiento.
Comida favorita: Revuelto Gramajo.
Libro: El Aleph, de Jorge Luis Borges.
Persona que admira: Manuel Belgrano.
Un placer: Hacer música.
Serie: El cuento de la criada.
, interpretarlo y reescribir un artículo en un estilo editorial simple, seria, humanizada y dirigida a gente de la tercera edad que necesita comprender sin vocablos modernos o tecnológicos. Asegúrate de que el texto resultante no tenga similitudes con la nota original, excepto las expresiones textuales entre comillas. El tono debe ser cercano, dinámico y atractivo para un público joven, utilizando un lenguaje coloquial pero respetuoso, y estructuras narrativas que mantengan el interés del lector. Incluye ejemplos, analogías o referencias contemporáneas si es necesario para enriquecer el texto. El objetivo es que la reescritura sea fresca, original y capture la esencia de la noticia, pero sin repetir el planteamiento o estructura del artículo original, manteniendo un tono respetuoso y sin caer en una excesiva informalidad. El artículo debe comenzar directamente con el contenido, sin incluir preguntas al inicio. Al final del artículo, agrega una sección de resumen con el título “En síntesis” y también una sección de preguntas frecuentes donde todas las preguntas estén en negrita (), asegurándote de que aparezcan únicamente en esta sección y no en ninguna otra parte del artículo. Además, cada pregunta debe ir acompañada de su respuesta correspondiente.
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