26/03/2026

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Un deporte en crecimiento constante que supera records, es cada vez más global y presenta un futuro venturoso. Muchos definen al tenis de esa manera. Pero los principales actores de la película (los jugadores) no ganan lo que deberían ganar. O, al menos, eso afirman ellos. Y si bien es cierto que los tenistas de los challengers e ITFs mejoraron sus ingresos últimamente, el dinero que reparten los grandes torneos todavía está muy por debajo de lo que se espera atendiendo también los ingresos que generan.

Al menos eso es lo que aseguran varios de los mejores jugadores del mundo que se manifestaron otra vez a través de las redes sociales explicando su problemática y el movimiento que quieren llevar adelante para defender sus derechos. Estrellas como Jannik Sinner, Taylor Fritz y Daniil Medvedev ya lo apoyaron públicamente. ¿Qué pretenden? Que los premios aumenten en los grandes torneos (Grand Slams y Masters 1000 y WTA 1000) y que esos ingresos vayan de la mano con lo que generan los torneos por los derechos televisivos, los auspiciantes, la venta de entradas y el merchandising.

De hecho, un informe señala que los jugadores embolsan el 22 por ciento de lo que generan los Masters 1000 y WTA 1000 pero ese porcentaje podría crecer al 26 si se incluyen bonos y otras gratificaciones económicas. Haciendo la salvedad que cada torneo es un mundo aparte pero si se tiene en cuenta que montar un ATP 250 requiere una inversión de entre 5 y 6 millones de dólares y que los dueños de esos torneos tienen una ganancia de entre el 15 y el 20 por ciento, se pueden deducir números aproximados de lo que se llevan los propietarios de esos Masters 1000 y WTA 1000. ¿Y los Grand Slams? Esos son torneos especiales porque fijan sus propios niveles de premios sin la intervención de la ATP y la WTA pero aunque los cuatro subieron su prize money en los últimos años, el dinero a repartir entre los jugadores oscila entre el 12 y el 15 por ciento de los ingresos. Los protagonistas quieren más, claro: entre el 16 y el 22 por ciento de acá a cuatro años.

Otro de los pedidos de los jugadores es que los Grand Slams hagan contribuciones económicas con el fin de crear programas para los tenistas como pensiones, apoyo por lesiones, asistencia sanitaria, recursos de salud mental y bonos de maternidad. La propuesta es que ese plus arrancaría en 4 millones de dólares por cada torneo hasta alcanzar 12 millones en 2030.

El punto, de todos modos, sigue siendo el que Novak Djokovic planteó más de una vez y que sintetizó en una frase. Dijo el serbio: “Nunca hablamos de cuántos jugadores viven de este deporte: son menos de 400 en algo que es global y de lo más visto. Y eso es un fracaso del tenis”.

El mejor jugador de todos los tiempos siempre estuvo del lado de los tenistas que la pelean a diario. No se puede comparar entre quienes ni siquiera pueden viajar con un entrenador o van a buscar un puñado de dólares en torneos que se juegan en lugares remotos y un Carlos Alcaraz que en 2025 se mantuvo como el tenista mejor pagado del mundo con ingresos estimados en 48.300.000 dólares antes de los impuestos y las comisiones a abonar. Esa cifra incluso representó un salto frente a los 42.300.000 del año anterior. ¿Dónde factura el número 1 del mundo? En la cancha, por supuesto, pero afuera también reina con ingresos estimados en los 35 millones de dólares por patrocinios, apariciones con sponsors, exhibiciones y otros negocios.

En conjunto, en 2025 los 10 tenistas mejor pagados sumaron 285 millones de dólares, lo que representó un aumento del 16 por ciento respecto a los 246 millones del año anterior. Son cifras estratosféricas que los mejores quieren mejorar. ¿Se acordarán del resto?

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Crédito de la fuente original: www.clarin.com

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