24/03/2026

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Hablan los hijos del pianista brasileño desaparecido por la dictadura en una gira en Buenos Aires: "Nos deben una disculpa"

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Cincuenta años después del último abrazo con su padre, esos tres hijos que no llegaban a los 10 años cuando él desapareció y que ya habían dejado de esperar, se encontrarán por primera vez con algo tangible de ese hombre. Esta semana recibirán dos pequeñas cadenitas de plata que viajan desde Argentina. Son los únicos objetos recuperados de su padre, de quien ahora saben que fue acribillado. Esas piezas de metal, de unos pocos gramos, hoy representan fragmentos de una historia interrumpida en Buenos Aires, que dejó un enorme vacío en Río de Janeiro.

Elisa (58) y sus hermanos, Margarida (55) y Francisco (57), reciben a Clarín en Copacabana para repasar la historia de su padre, el talentoso pianista Francisco Tenório Júnior Cerqueira (35), desaparecido en 1976, cuando estaba en una gira en Argentina con Vinicius de Moraes, autor del célebre himno del bossa nova “Garota de Ipanema”. Recién fue identificado en septiembre del año pasado y, este miércoles a las 16, su familia recibirá esos dos collares adosados por error en un expediente judicial.

A casi cinco décadas de su desaparición, la Justicia argentina confirmó que “Tenorinho”, como le decían en el ambiente musical, fue víctima de la última dictadura militar. Con esa revelación también se desvanecieron las mentiras que instaló un ex represor en 1986, quien relató que el pianista había sido señalado, torturado y asesinado por Alfredo Astiz. Ese testimonio fue tomado por verdadero y mortificó a la familia durante los últimos 40 años.

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La historia de Tenorio, el músico brasileño desaparecido

Hace pocos meses, los tres hijos que quedan vivos de Tenório Júnior supieron qué pasó con su padre, desaparecido en el centro de Buenos Aires en marzo de 1976. Faltaban seis días para el último Golpe de Estado y ya operaban las bandas paramilitares como la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina) y las sospechas apuntan a esos grupos de tareas.

Al momento de su desaparición, tenía cuatro hijos y uno en camino. Estaba casado con Carmen Cerqueira Magalhães (1942-2019), una profesora de inglés que debió hacerse cargo de toda la familia y de la búsqueda de su esposo.

Bohemio, de estilo sofisticado, culto y sencillo, Tenório había llegado al cuarto año en la Facultad de Medicina, cuando la música lo atrapó. En 1964 editó su único disco, “Embalo”, con reconocidas canciones como “Nebulosa”, que lo instalaron en la vidriera musical de Brasil.

“Tenório era una gran referencia, fue uno de los precursores del famoso samba jazz brasileño, cambió la forma de tocar el samba. Tenório fue uno de los grandes precursores, era una novedad, un músico grande, una persona maravillosa”, rememora el músico Mutinho (82), ante la consulta de este diario.

Al mando de la batería, Mutinho participó de esa gira internacional del verano de ‘76, promocionada con la voz de Vinicius de Moraes, la guitarra de Toquinho, Tenório en piano y Azeitona en el contrabajo. Tocaron durante más de un mes en el Casino del Hotel San Rafael de Punta del Este, Uruguay, y viajaron a Buenos Aires.

“Mi padre viajaba mucho, pero era una persona muy presente. En esa época mandaba muchas cartas. Nos enviaba regalos. Mi cumpleaños es el 25 de febrero y me llegó una blusita que envió desde Argentina. También mandó una para Elisa, que cumplía ocho años el día que desapareció”, comenta Margarida, quién suelta unas lágrimas en el caluroso mediodía carioca antes y después del reportaje.

Ya en Argentina, el último show de los brasileños fue anunciado en la cartelera de Clarín del martes 16 de marzo de 1976, dentro de los espectáculos del teatro Gran Rex: “Vinicius De Moraes y Toquinho. Localidades en venta desde $ 350. Mañana a las 22.30 despedida de Vinicius de Moraes y Toquinho”.

La noche de la desaparición de Tenório

Conocedor de la escena musical porteña, Vinicius, el nombre fuerte del cartel, se alojó en un hotel cerca del Gran Rex. Y el resto del grupo se hospedó en el Hotel Normandie, en Rodríguez Peña 320, a metros de la avenida Corrientes.

“Después de que tocamos, fui a cenar y volví al hotel. Llegué primero, después de la medianoche, porque venía de cenar en casa de la hija del cónsul de Italia, que era novia de un amigo mío”, relata Mutinho.

Tenório había iniciado un romance con una joven carioca de 23 años. Lo acompañó a la gira en Uruguay y fue la última persona del grupo que lo vio con vida ese 18 de marzo en Buenos Aires.

En Río de Janeiro, Clarín entró en contacto con Malena Barretto (73) y aunque pasaron 50 años y no recuerda algunos detalles, tiene presentes algunas imágenes de la trágica situación.

“Llegamos a Buenos Aires días antes del Golpe, había barricadas militares en todos lados. Ese clima nos preocupó. Los shows eran muy tarde y terminaban alrededor de la medianoche. Debía ser la madrugada del 18 de marzo, pero no una hora avanzada, a lo sumo la 1 o 2 de la mañana. Tenório salió a comprar un sándwich y algo a la farmacia porque tenía dolor de cabeza“, comenta Malena. Y añade: “Me pareció extraño que pasara una hora y no volviera, porque iba ahí cerca. Cuando no regresó, llamé a Mutinho”.

El baterista confirma ese llamado a su habitación: “Me preguntó si me había cruzado con Tenório por la calle, que había ido a buscar un sándwich. Y le contesté: ‘No lo crucé, no te preocupes, tal vez se encontró con Azeitona y puede que estén tocando en algún lugar juntos y divirtiéndose un poco’. Pero después llamó de nuevo a las 2:30 y dijo que Tenório no había llegado. Azeitona llegó al cuarto, dormía conmigo, y tampoco sabía dónde estaba Tenório. Malena me volvió a llamar a las 4 o 5 de la mañana diciendo que todavía no había llegado. Ahí desperté a todo el mundo, a Toquinho, y llamé a Vinicius“.

Por entonces, Vinicius de Moraes, “Vini”, estaba casado con la argentina Marta Rodríguez Santamaría (73). Era el octavo de los nueve matrimonios que tuvo. “Esa mañana el teléfono sonó a las 11. Me acuerdo bien porque Renata (Schussheim) estaba haciendo un dibujo para un libro de poesía que estaba escribiendo. Toquinho parecía preocupado, desperté a Vinicius y le pasé el teléfono. Ahí empezó toda la odisea de buscarlo”, evoca Marta, ante la consulta de este diario.

Esa mañana salieron a buscarlo por todos lados. Mutinho todavía tiene flashes de esta situación: “Juan Carlos Licari (baterista) se enojó porque pensó que no estábamos haciendo nada sentados en el hotel esperando que Tenório apareciese. Me dijo de ir con Malena a recorrer los alrededores. Fuimos a los hospitales y hasta a la morgue“.

Vinicius, abogado y ex diplomático, además de compositor, entró en contacto con su ex yerno, que era cónsul en Buenos Aires, pero el paso de las horas sin novedades lo angustió de forma profunda. Más allá de la zozobra, Vini se puso al frente de la búsqueda. Presentó un habeas corpus y organizó una conferencia de prensa. Con el clima cada vez más espeso, dos o tres días después Vinicius mandó a Malena y al resto de los músicos a Brasil.

“Vinícius me dijo: ‘Mirá, me comuniqué con tu madre… te vamos a poner en un avión porque no sirve de nada que te quedes aquí. Yo me voy a quedar, vamos a buscar. Tú quédate tranquila'”, recuerda Malena. Vini se quedó varias semanas buscándolo y mantuvo el contacto con la familia de Tenório.

El impacto de la desaparición de Tenório en Brasil

En Río de Janeiro, la noticia de la desaparición llegó el mismo 18 de marzo, cuando Carmen organizaba el cumpleaños de 8 años de Elisa. “Recuerdo un tumulto en casa por el cumpleaños de Elisa y a la vecina diciendo algo porque lo había visto en las noticias. Mi mamá era una persona muy segura, no hacía escándalo, no iba a demostrar un desmoronamiento emocional, pero debía estar muy desesperada“, rememora Margarida, en la primera entrevista de los hijos de Tenório para Argentina.

Al revivir ese cumpleaños, Elisa asegura que había una sensación rara en el ambiente.

Lo que siguió fueron diez años de esperanza vacía. “Recuerdo aquella angustia de crecer con la expectativa de que tal vez apareciera”, dice hoy Francisco, sentado en el departamento de su sobrina, en Copacabana. Es el único varón que queda vivo de los hijos de Tenório. João Paulo murió en 1991 y Leonardo, que nació en abril de 1976 y nunca llegó a conocer a su padre, falleció en 1993.

“Iba a la escuela y cuando salía pensaba que él podía estar ahí. Tenía esos pensamientos de ‘Va a aparecer, va a volver’. Éramos muy pequeños pero tienes expectativas”, cuenta Margarida.

Las mentiras de Vallejos perduraron por 40 años

La desaparición de Tenório estuvo rodeada de incertidumbre y versiones contradictorias. Esa falta de respuestas encontró un aparente cierre en 1986, cuando el ex soldado Claudio “El Gordo” Vallejos (1958-2021) dio una entrevista con detalles del crimen del pianista.

Integrante del Batallón de Infantería de Marina 3 (BIM 3) de La Plata y parte del Grupo de Tareas del centro clandestino que funcionó en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), hizo un relato que mortificó a la familia las últimas cuatro décadas.

El 20 de mayo de 1986, la revista Senhor publicó su edición 270 con un largo reportaje al ex militar. Bajo el título “La historia oficial”, el mismo nombre de la película argentina que 57 días antes había ganado el Oscar, el periodista Mauricio Dias entrevistó a un Vallejos de 28 años, que dio detalles del crimen de Tenório.

“Una persona con barba, pelo largo y vestida más o menos como un hippie, con una fisonomía similar a la de Fidel Castro o Che Guevara, era considerada sospechosa. El oficial Astiz vio a Tenório parado en la avenida Corrientes (…). Llevaba una camisa a cuadros, no recuerdo el color. También llevaba una campera de cuero. Tenía un carné de miembro del sindicato de músicos brasileños y el pasaporte número 197.803”, dijo Vallejos.

Cuando el periodista le preguntó cómo recordaba el número de pasaporte, dijo que tenía fichas de los secuestrados, pero no en Brasil. En la página 48 de esa edición de Senhor, Vallejos relató que él mismo golpeó a Tenório en el supuesto traslado a la ESMA.

A lo largo de ocho páginas, el integrante del Servicio de Inteligencia Naval aseguró que Alfredo Astiz ejecutó a Tenório de un disparo dentro de una celda en la ESMA porque había visto a un oficial de Brasil.

“Lo metimos en un camión de la Marina y lo llevamos al cementerio”, dijo Vallejos y precisó que lo enterraron en Chacarita. “Con el nombre falso de Marcelo Fernández, con el número de registro falsificado 3.381. Es la primera vez que lo cuento”, lanzó el ex soldado.

Apenas se publicó el reportaje, hubo una denuncia de familiares de desaparecidos. Solo 48 horas después de la publicación de la revista, la policía brasileña detuvo a Vallejos en la redacción de Senhor, mientras el ex militar daba una segunda entrevista.

Según un cable de la agencia española EFE de 1986 que publicó Clarín, Vallejos recibió dinero por contar esa historia. “Antes de vender sus declaraciones a Senhor, por las que cobró 800 dólares, el argentino buscó a la Comisión de Derechos Humanos de la Orden de Abogados de Brasil (OAB) con el propósito aparente de lograr credibilidad ante la prensa”, detalló la agencia.

Estas declaraciones del ex militar impactaron de lleno en la familia y los seres queridos del pianista. “Hasta la llegada de Vallejos, yo pensaba todo el tiempo que podía aparecer. Pero a partir de ahí fue otro sentimiento. Vallejos me quitó el resto de la esperanza y puso en lugar de esa esperanza una realidad brutal. Ahí me vino la rabia”, confiesa Elisa, la hija mayor de Tenório.

“En el ’92 mamá fue a Buenos Aires y lo buscó. Fue a la ESMA y le dijeron que no tenían noticias de nada. No hicieron cotejo con nada. Acá solo estaban las especulaciones del tipo: ‘Se fue, abandonó a la familia; Se volvió loco y se fue‘”, cuenta Margarida.

Gran parte de esta historia está retratada en el excelente documental “Dispararon al pianista”, del director español Fernando Trueba, publicado en 2023 con entrevistas a muchos protagonistas que hoy ya no están. Sin embargo, el año pasado, dos años después del estreno del film, se produjo la novedad más importante: la identificación.

Una historia que se cerró medio siglo después

Durante casi cuatro décadas, la versión de Vallejos moldeó la memoria del caso. Pero la historia dio un giro decisivo en 2025, cuando una investigación judicial permitió identificar el cuerpo de Tenório y reconstruir lo ocurrido con evidencia concreta.

La Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad (PCCH) y el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), que buscan los archivos judiciales de personas muertas entre 1975 y 1983 enterradas como NN, dieron con un expediente de un hombre acribillado de cinco balazos. Lo encontraron muerto en un descampado en Panamericana y Belgrano, en Tigre, el 20 de marzo de 1976. Justamente, dos días después de la desaparición de Tenório, y el mismo día en el que iba a volver a Brasil, según la última carta que el pianista le mandó a su esposa. Según la autopsia, la data de muerte es 48 horas antes del hallazgo: Tenório murió tras ser secuestrado y no tenía signos de tortura.

En la causa 5175, a cargo del juez penal Eduardo Horacio O’Connor, describen la aparición del cuerpo, con el impacto de cinco proyectiles e incluso tres vainas (dos de 9mm y una calibre 11,25). Como parte de la burocracia estatal, al hombre con barba larga, vestido con jeans y saco, le tomaron fotos y las huellas dactilares, claves 50 años después para la identificación.

Consultado por este diario, O’Connor aseguró que no eran habituales crímenes con cinco disparos, pero no recordaba este caso en particular. También remarcó que en mayo de 1976 dejó el cargo de juez en San Isidro. Cuatro días después del hallazgo del cuerpo fue el Golpe de Estado.

“El general Santiago Omar Rivero, que era el jefe de institutos militares, y quedó a cargo de la Justicia, me preguntó: ‘¿Van a ayudarnos? Porque si no, se quedan afuera’. Ni yo ni varios de mis colegas nos quedamos”. El ex magistrado se enteró de la resolución del caso recién ahora, por el llamado de Clarín.

“En el expediente observan la fecha del hallazgo del cadáver y las fotografías. Nos remiten eso para cotejar con nuestras bases de datos y ahí surgió la hipótesis de que podía ser Tenório. Presentamos esa evidencia y la Cámara Federal ordenó el cotejo de las huellas digitales. Para eso hubo que pedir a Brasil que nos compartieran las huellas de referencia de Tenório”, comenta Mariana Segura, directora para Sudamérica del EAAF, quién aún tiene más de 800 restos por identificar.

La notificación de la identificación se hizo en septiembre del año pasado. La Comisión Especial de Muertos y Desaparecidos Políticos de Brasil tomó contacto con los hijos y el EAAF participó de manera virtual. “Fue una sensación extraña, como un cierto alivio, una cosa que ya no esperábamos que ocurriera, descubrir la verdad. Y un alivio porque no pasó por torturas”, relata Francisco Tenório.

Margarida, en cambio, sintió alivio pero también indignación. “Si no hubieran sido encontradas las huellas digitales, él hubiese caído en el olvido, como tantas otras personas. Por eso, estamos eternamente agradecidos al EAAF. Y la indignación es por el destrato a las personas, tantos años sin respuesta”, revela.

Al ser notificados, los tres hijos pensaron en Carmen. “Ella sabía en el fondo de su corazón que él no iba a volver. Pero lo esperó hasta el final. Sabía que lo más probable es que hubiera sido asesinado. Sé que ella ahora diría: ‘¡Qué hijos de puta! 50 años ocultándolo y todo el tiempo el cuerpo estaba ahí’. Ella diría eso, no hablaría en esos términos, pero estaría indignada”, asegura Margarida.

En el hallazgo del expediente surgió una anomalía: la aparición de un sobre con dos cadenitas de plata que usaba Tenório. Si bien los restos pasaron a un osario hace muchos años y es muy difícil encontrarlos, estas cadenitas pasaron a cobrar un valor especial. Después de seis meses de trámites, este miércoles serán entregadas a la familia. Es el único objeto que tendrán de su padre, asesinado hace 50 años. La ceremonia será a las 16 en la “Procuradoria Regional da República” en el centro de Río de Janeiro.

Los tres hijos y los ocho nietos de Tenório intentan mantener vivo el recuerdo del pianista. “Cuando la historia no se olvida, no se repite”, remarca Elisa.

Mientras que Margarida se pregunta entre lágrimas: “¿Cómo serían nuestras vidas si él estuviera vivo? ¿Cómo sería mi madre? ¿Cómo habrían sido nuestras vidas, en general? ¿Cómo habría sido la vida de él? Se lo llevaron con 35 años, la edad de mi hijo mayor. Tenía tanto por delante, tanta perspectiva”.

Con una noticia que los conmovió 50 años después, le dejan un mensaje aquellos que aún buscan a sus familiares desaparecidos: “Tengan esperanza, porque la verdad siempre sale a la luz. Siempre sale a la luz. No existe el crimen perfecto. Después de que todo se esclareció, creo que otras personas pueden tener esta tranquilidad en el corazón, esta paz. Porque no fueron pocos los desaparecidos, no fueron pocos”.

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Crédito de la fuente original: www.clarin.com

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