05/04/2026

Utilice este título Karina Milei mete miedo y en el Gabinete admiten que se necesita un golpe de timón y cree en base a ese titulo original un titulo nuevo, preciso, comprensible y que no pierda relacion con el titulo original. Necesito que me devuelvas solo y nada mas que el titulo nuevo.

Silencio y venia, las claves para sobrevivir en el poder libertario

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La propuesta se la hizo el mismísimo Presidente de la Nación: “¿Por qué no te juntás con Karina y le planteás lo mismo que me decís a mí?” Al hombre que chateaba con Javier Milei, que no ocupa ningún cargo formal pero milita la causa libertaria como si lo fuera, le pareció una buena idea, acaso una oportunidad. Se contactó con Karina por WhatsApp y la hermanísima le otorgó una audiencia a los pocos días. La recepción fue cálida, con abrazos y lejos de la mirada de intrusos, en el primer piso de la Casa Rosada. La conversación fluía hasta que el invitado mencionó a Santiago Caputo y dijo que le parecía una pena que hubiera una interna entre ellos. Karina lo miró con desprecio. El clima de la charla giró de repente: ella dejó de hablar por unos segundos. Su invitado sintió que tenía que irse. Su tiempo se había agotado.Se fue.

Una experiencia parecida vivió un funcionario importante del Gobierno el martes pasado, cuando los medios difundieron que el fiscal Gerardo Pollicita había citado a declarar como testigo a la escribana Adriana Mónica Nechevenko, que intervino en la compra de propiedades de Manuel Adorni y su esposa, Bettina Angeletti. La citación, aunque no solo eso, provocó que el jefe de Gabinete tuviera que suspender la conferencia de prensa que tenía previsto brindar al otro día. Aquel funcionario se permitió preguntar si la cancelación no le daba argumentos extras a los opositores que, para regocijo propio, piden que Adorni se mantenga acorralado, bajo fuego judicial, y sin renunciar a su puesto porque eso lo liberaría del ojo mediático.

Karina, otra vez, reaccionó con la mirada. La secretaria general de la Presidencia se mantiene incólume: sostiene a Adorni, les pide a los ministros que salgan a respaldarlo y margina a quienes osan poner algún reparo. Es como si el caso Adorni hubiera dado inicio a una nueva fase, en la que está prohibido ya no opinar con vehemencia, sino -apenas- sugerir. “Somos liberales raros”, admite uno de los primeros adherentes de La Libertad Avanza.

La mesa política es una muestra: daría la sensación de ser la negación en sí misma, al menos en las últimas semanas. La mayoría se abstiene de hablar de temas que podrían contradecir los designios de Karina. Esas cuestiones se hablan luego, en mesas aún más chicas y herméticas.

El relato moral se desgasta a medida que aparecen más elementos que desnudan las andanzas del jefe de ministros desde diciembre de 2023, la imagen presidencial sufre y el Gobierno luce tan errático que anuncia -como una novedad- que el lunes habrá reunión de Gabinete. “Estamos frente a un escenario atípico, paralizados desde hace varias semanas. Necesitamos un golpe de timón”, admite un integrante de la plana mayor del Ejecutivo.

El viaje a Nueva York en el Tango 01, al que se subió la esposa de Adorni y marcó el inicio de la pesadilla del matrimonio, trascendió el 10 de marzo por una foto. El Ejecutivo apela al viejo recurso de intentar tapar un tema con otro y a que el paso de los días diluya la tormenta. “De a poco estamos dando vuelta la página”, dijeron esta semana en el equipo de Adorni. No parecería.

Hace casi un mes que el oficialismo no puede administrar la conversación pública, que fue siempre una de las prioridades. Ni siquiera lo logró tras el histórico fallo de la Justicia de Estados Unidos en favor de YPF y que evitó un pago por más de 16 mil millones de dólares. O con la baja de la pobreza: había funcionarios preparados para salir a explicar el logro, pero tuvieron que suspender sus apariciones en televisión ante el riesgo de que les preguntaran por la situación de Adorni.

En la intimidad del poder se delibera si es porque Milei libra una batalla solo orientada a confrontar con el kirchnerismo (“No me van a correr los que se robaron un PBI”, suele decir), si es porque Adorni les ocultó información a sus jefes y ya es tarde para dar marcha atrás o si existe algún motivo, por ahora desconocido, que podría unir al funcionario con los Milei. No faltan, de todos modos, quienes asocian el tesón con el que se defiende a Adorni con la interna entre karinistas y caputistas: esas voces sostienen que un eventual recambio en la conducción del Gabinete dejaría expuesta a la secretaria General.

Milei ya dio muestras de que no puede controlar la interna entre su hermana de sangre y su hermano del corazón. El año pasado se enojaba con los periodistas que contaban las diferencia entre ellos, los llamaba y les gritaba. Después, cuando la realidad se le vino encima, intentó mediar y puso a algunos funcionarios como nexos, como Guillermo Francos. Tampoco pudo.

Ahora sufre en silencio y en su entorno deslizan que, por las dudas, habría que evaluar nombres para reemplazar a Adorni. No hay tantos y no sería el mejor momento para asumir a quien le tocara. Hasta hace dos semanas sonaban Sandra Pettovello y Diego Santilli, pero el que hoy estaría picando en punta sería el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, que goza de la admiración de los dos Milei.

La tensión reinante le impide al oficialismo abordar temas profundos de gestión y empezar a trazar la estrategia electoral para ir en busca de la reelección del primer mandatario el año próximo. Sobre este último punto ya asoman las primeras divergencias: Karina quiere candidatos puros en todo el país, lo que impediría ampliar el espacio, como recomiendan quienes preferirían negociar con los gobernadores, confrontar menos y hacer más accesible el tránsito en el Parlamento. Karina y Caputo arrastran estas diferencias desde la campaña pasada. El gurú cree que es mejor negociar con algunos mandatarios provinciales.

La inestabilidad política inquieta a Luis Caputo. El ministro de Economía ha confesado que la economía necesita que la gobernabilidad sea permanente. Vale decir: no alcanzó con el notable triunfo en las urnas de 2025. En su staff razonan que, tras el ajuste infernal del primer año de gestión y el trabajo sucio del último año, avalado por el Fondo Monetario Internacional, las cosas deberían marchar mejor y más rápido. “Pero la desconfianza sobre la Argentina persiste”, lamentan a su lado.

Quizá haya llegado la hora de no echarle la culpa, siempre y en todo momento, al riesgo kuka. Una cosa es la narrativa y, otra, la praxis. Cristina Kirchner, la líder del PJ, está presa y difícilmente abandone su arresto domiciliario en los próximos años. Axel Kicillof, el mandatario que gobierna la provincia más grande del país, sufre la asfixia constante de La Cámpora. El bloque peronista en el Senado no alcanza la mayoría propia por primera vez desde 1983. Y los gobernadores que defienden el sello del PJ ya no forman parte de una abrumadora mayoría. El escenario de acoso peronista es mucho menos hostil, por ejemplo, que cuando gobernaba Mauricio Macri o, incluso, Fernando de la Rúa.

Ahora, en el Gobierno dicen que las mejoras de la actividad vendrán en el segundo trimestre, cuando hayan pasado -se supone- los peores meses inflacionarios, que no estaban en los cálculos de Caputo ni de Milei. Enero, febrero y marzo se llevarán prácticamente puestas las proyecciones de incrementos de precios que el oficialismo había hecho para todo el año en el Presupuesto, que fueron estimadas en el 10,1%. Enero y febrero marcaron 2,9% cada mes y, en marzo, -empujada por ajustes estacionales en educación, tarifas de servicios públicos y el impacto de los combustibles- el alza estaría por encima del 3%. Milei insiste en que, en agosto, la cifra del Indec será con un cero adelante.

En el Ministerio de Economía prefieren no arriesgar números. Se enfocan más en las expectativas. Sostienen que la dinámica de paritarias y la certidumbre que otorga la paz cambiaria -sumado a que no se trata de un año electoral- ayudarán a generar un clima de mayor optimismo en sectores sociales cada vez más intransigentes por las penurias cotidianas. Caputo ruega que nadie conspire contra aquello.

El ministro podría estar mirando los mercados externos, el entramado opositor y las novedades que provienen de la guerra en Medio Oriente. O preguntándose si la verdadera amenaza no late más cerca, mucho más cerca.

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Crédito de la fuente original: www.clarin.com

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