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El ayuno en días alternos puede ser una vía más eficaz para perder peso y grasa a corto plazo que la tradicional dieta de adelgazamiento basada en verduras, ensaladas y algo de carne o pescado a la plancha.
Así lo revelan los resultados de un reciente ensayo clínico aleatorizado en el que han participado 160 personas con obesidad durante tres meses, según los cuales el grupo que ayunó en días alternos redujo su peso 3,14 kilos más que el grupo que siguió una dieta hipocalórica, perdió más masa grasa, y se benefició de una bajada ostensiblemente mayor de su tensión arterial.
El trabajo, publicado en BMC Medicine, podría suponer un cambio de enfoque en las estrategias dietéticas para tratar la obesidad, ya que constata que otras dietas alternativas, como la cetogénica o la alimentación con restricción de tiempo (eliminar el desayuno o la cena) también pueden ser significativamente más eficaces para adelgazar a corto plazo que la dieta baja en calorías convencional.
De hecho, el grupo que perdió más peso fue el asignado a la dieta cetogénica (basada en ingerir mucha proteína y suprimir los hidratos de carbono): una media de 11,9 kilos en tres meses, frente a los 8,4 de quienes siguieron la dieta mediterránea hipocalórica.
No obstante, aunque redujeron 640 gramos más que el grupo de ayuno en días alternos, fueron los miembros de este último los que perdieron más grasa, seguido del grupo de ayuno intermitente consistente en no cenar.
“La dieta de ayuno alternante es la que proporcionó los mejores resultados en cuanto a peso y grasa, además de mejoras en los niveles de glucosa y colesterol y una bajada significativa de la tensión arterial”, resume el doctor Francisco J. Tinahones, endocrino, director científico del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (Ibima Plataforma Bionand) y responsable del grupo de investigación sobre obesidad que ha llevado a cabo el ensayo clínico.
En conversación con La Vanguardia, Tinahones destaca que se trata de uno de los primeros estudios que compara directamente, en condiciones controladas, el impacto de diferentes dietas hipocalóricas: la clásica (una dieta equilibrada baja en calorías repartida en tres o cuatro comidas diarias), la dieta cetogénica (basada en comer carne, pescado, huevos y algo de verdura pero nada de pan, pasta, patatas, arroz, legumbres u otros hidratos de carbono), el ayuno intermitente consistente en retrasar la primera ingesta del día (saltarse el desayuno), el ayuno intermitente consistente en no cenar, y el ayuno en días alternos modificado.
Las personas asignadas a esta última modalidad llevaban una dieta mediterránea normal (de unas 2.000 calorías) un día y, al siguiente, solo tomaban infusiones y unas barritas proteicas, sin exceder 200 calorías.
Tinahones puntualiza que, con ayuno o sin ayuno, todas las dietas aplicadas a los participantes en el estudio eran dietas controladas, sin dulces ni productos muy calóricos por tratarse de personas obesas que necesitan perder peso.
“Pero hemos visto que las dietas fundamentadas en alguna de las modalidades de ayuno tenían más aceptación y había menos deserciones que con la dieta de adelgazamiento clásica; en concreto, vimos que los pacientes mostraban una buena tolerancia al ayuno intermitente consistente en hacer el desayuno y la comida normales y luego no cenar”, resume el endocrino.
Por ello, defiende que “los médicos no deben denostar el ayuno intermitente como insano, porque puede ser una vía de conseguir pérdidas de peso iguales o superiores a la dieta de adelgazamiento clásica pero más fácil de mantener según el estilo de vida de algunas personas”.
El endocrino asegura que eso no significa que haya que abandonar la dieta mediterránea hipocalórica como estrategia para luchar contra la obesidad, sino que “es necesario ampliar el abanico de enfoques nutricionales, adaptándolos a las características de cada paciente”.
En este sentido, la doctora Isabel Moreno-Indias, coinvestigadora en el estudio, subraya en un comunicado “la importancia de contar con supervisión médica y nutricional ante cualquier cambio dietético” y la necesidad de hacer estudios sobre la seguridad de mantener estas intervenciones dietéticas a largo plazo.
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Crédito de la fuente original: www.clarin.com
