31/05/2026

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"No entrego todo, pero tampoco me reprimo"

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Este lunes 1° de junio a las 23, Pasó en América (América TV) regresa a la pantalla con Sabrina Rojas y Tartu al frente. El programa volverá con un formato renovado, nuevos integrantes y la misma apuesta por combinar actualidad, humor, invitados y debate en una franja cada vez más competitiva de la televisión abierta.

Sin embargo, el presente profesional de Rojas ya no es el mismo que cuando comenzó el programa. En los últimos años, la actriz se afianzó como una de las nuevas caras de la conducción televisiva, sumó experiencia reemplazando a Yanina Latorre en Sálvese quien pueda y encontró un lugar propio dentro de los programas de espectáculos, un terreno que durante mucho tiempo observó desde el otro lado.

Ese cambio de rol la obligó también a enfrentar una situación particular: opinar sobre historias ajenas mientras, al mismo tiempo, su propia vida privada se convertía en tema de debate televisivo.

En diálogo con Clarín, Sabrina reflexionó sobre esa exposición, cuenta cómo vivió tener que hablar al aire de los escándalos mediáticos de su ex pareja, Luciano Castro, y explicó cuáles son los límites que intenta preservar cuando el interés público se cruza con la intimidad familiar.

-Vuelve “Pasó en América”. ¿Qué te entusiasmó del proyecto para decir que sí otra vez?

-Que el equipo ya se había convertido en un grupo de amigos. Cuando el programa arrancó era para hacerlo un mes y medio o dos. No teníamos ni panel ni escenografía. De a poco se fue agrandando. Cuando terminamos fue un duelo porque sentí que teníamos más para dar. Por eso cuando me pidieron volver fue un sí rotundo.

-Hoy el prime time está dominado por “Gran hermano” en Telefe y Guido Kaczka por El Trece. Con tu programa América está apostando a renovar la noche. ¿Sentís que hay espacio para propuestas distintas frente a canales más “calientes” en materia de rating?

-La competencia de América no es contra El Trece ni Telefe. Los números que manejábamos estaban acordes a lo que sucedía en la pantalla del canal. En promedio siempre estuvimos a la altura. El horario del prime time es el más difícil, pero nosotros siempre lo vivimos con dignidad y con sorpresa. La verdad es que nos movieron varias veces para probar otras cosas y terminamos volviendo. Somos un programa simple que cumple expectativas de números. Veremos que pasa en esta vuelta. Volvemos cómodos, a las 23, que es nuestro horario original.

-¿Se puede disfrutar un proyecto en televisión hoy sin obsesionarse con el número del rating?

-Yo no me obsesiono, pero sí me gusta saber. No necesito que me lo canten a cada rato, pero sí tener un termómetro de qué está pasando. Me pasa lo mismo cuando reemplazo a Yanina en SQP. Soy una apasionada, no una fanática. Aún cuando no estoy en la tele, me gusta que me pasen el rating. Aprendo un montón sin fanatizarme.

-En los últimos años aparecieron más mujeres en la TV conduciendo formatos importantes. Pasó de la dualidad Mirtha-Susana a instalar varias figuras como Vero Lozano, Georgina Barbarossa y ahora Wanda Nara. ¿Sentís que cambió algo dentro de la televisión para las conductoras?

-No creo que haya cambiado, sino que con las nuevas generaciones van apareciendo nuevas propuestas. Sucede en todos los rubros. A la hora de buscar conductoras, los canales necesitan caras nuevas, ya que las históricas están mega instaladas y con trabajo. Me parece que tiene lógica y que se viene una nueva era de conductoras. No creo que tenga que ver con la juventud, porque ni Yanina ni yo somos muy jóvenes, pero tiene que ver con que ingresen nuevas personas al medio. Sucede todo el tiempo.

-¿La actuación sigue siendo un objetivo o el foco hoy está puesto completamente en la conducción?

-La verdad es que siempre pensé que mi vida iba a seguir con el foco en el teatro, que es lo que más hice. Ahora que descubrí la conducción, tengo ganas de aferrarme a este lugar, que sé que lo puedo hacer y que tengo buenas críticas de la gente, los productores y los colegas. Siempre agradezco que me lo digan. Estoy con muchas ganas de seguir creciendo en esto.

La difícil frontera entre trabajo e intimidad

-Últimamente tu vida privada se volvió noticia. Sobre todo por los escándalos de tu ex, Luciano Castro. ¿Cómo se hace para conducir un programa de espectáculos cuando muchas veces los temas también te atraviesan personalmente?

-Ahora soy parte de los programas de espectáculos, por lo que muchas veces me encuentro opinando cosas de los demás, algo que antes no hacía. Trato de ser genuina con mi opinión. Sé que a veces soy picante, sin ir al hueso ni tener maldad. En general la producción me pregunta si quiero hablar de ciertos temas. Y, aunque no parezca, varias veces dije que no. Otras veces elegí transitarlo, porque tampoco puedo elegir tanto. Trabajo en un programa, no puedo vivir seleccionando los temas.

“Cuando se hablaba de mi ex pareja y su pareja -es decir, de Luciano Castro y Griselda Siciliani- traté de abstraerme y verlo como si fueran dos desconocidos para poder opinar. Intento hablar desde mi propia experiencia. Hablar de lo mío y de lo vivido. Más que nada cuando se habla de infidelidades y cosas que no son tan graves. Una infidelidad tal vez puede ser grave para algunos. Ahora, cuando los temas son un poco más íntimos, trato de no meterme. Por suerte tengo una producción amorosa en ese sentido”, sumó.

-¿Cómo se encuentra el equilibrio entre darle al público lo que quiere saber y proteger a tu familia?

-Intento tener un poco de sentido común. Yo sé muy bien lo que digo y por qué lo digo. Y entiendo hasta dónde puedo hablar y hasta dónde no. Mi frase de siempre es “Si supieran…”. Hay un montón de cosas que uno no revela y se queda en la intimidad. De lo que puede llegar a ser más íntimo nunca hablé. No entrego todo, pero tampoco me reprimo, porque también son cosas que tienen que ver con mi historia y con lo vivido. Y si tengo ganas de contar algo, lo cuento.

-¿Sentís que aprendiste a manejar distinto la exposición desde que estás del otro lado de la noticia de espectáculos?

-No. Yo siempre fui muy pilla para esas cosas. No aprendí nada de eso estando de este lado. Lo tuve siempre claro. Lo que me da una ventaja es que no tengo nada que ocultar. Entonces eso me permite ser genuina a la hora de contestar preguntas y de divertirme con el sarcasmo. Sé que quiero ser conductora, pero no me gusta ser de las que manejan información. Trabajo en un programa que habla del espectáculo, pero nunca me vas a ver levantar el teléfono para sacarle información a un famoso. No me siento cómoda en el lleva y trae y tampoco lo sé hacer.

“Tal vez es algo más de Yanina o de Marina Calabró. Son distintos estilos de conducción. De hecho cuando me llamaron por primera vez para el reemplazo de SQP lo dejé en claro y lo entendieron. Estoy muy agradecida por esa oportunidad, que me permitió demostrar que puedo conducir sola y que puedo ser mucho más que la Sabrina graciosa o picante. Pero siempre con el límite de lo que sé que me banco y que no. No me gusta meterme en un terreno donde sé que puedo hacer agua”, concluyó.

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Crédito de la fuente original: www.clarin.com

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