21/07/2026

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Día Mundial del Cerebro: alertan que el encierro y el aislamiento invernal aceleran el deterioro cognitivo

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Con más de 600.000 personas con trastornos neurocognitivos en Argentina y proyecciones de triplicación global para 2050, especialistas del Hospital Británico destacan que casi la mitad de los casos son prevenibles mediante el control de hábitos diarios.

El acelerado envejecimiento de la población mundial ha consolidado a la enfermedad de Alzheimer y a otros trastornos neurocognitivos como uno de los mayores desafíos de salud pública de nuestro tiempo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estimó que para 2021 ya existían 57 millones de personas afectadas en el mundo —más del 60% en países de ingresos bajos y medios—, con 10 millones de casos nuevos al año. Para 2050, la cifra global superará los 150 millones, registrando en América Latina y el Caribe un crecimiento sensiblemente más veloz que en Europa o Norteamérica.

Argentina no permanece al margen de este escenario. En el país, la prevalencia de trastornos neurocognitivos en mayores de 65 años se sitúa en torno al 12%, lo que representa a más de 600.000 personas. De ese total, cerca del 60% (360.000 casos) corresponden a Alzheimer, concentrándose la mayor parte de las manifestaciones en el segmento de 75 años o más, la franja etaria de mayor expansión demográfica a nivel nacional.

En el marco del Día Mundial del Cerebro, la neuróloga cognitiva del Hospital Británico de Buenos Aires, Dra. Florencia Deschle (M.N. 130.050), destaca la necesidad de prestar atención a la salud cerebral, especialmente durante los meses de temperaturas frías.

La peligrosa suma del invierno: frío, sedentarismo y menor contacto

Durante los meses invernales, la vida social suele replegarse hacia el interior del hogar, reduciendo la exposición a la luz solar, la movilidad física y los encuentros personales. La evidencia científica corrobora que este repliegue no es inocuo para el cerebro. “Un estudio de gran escala liderado por la University of St Andrews mostró que el aislamiento social —entendido como la falta objetiva de contacto— puede acelerar el deterioro cognitivo en la vejez, incluso en personas que no se perciben a sí mismas como solas. Se estima que el aislamiento incrementa alrededor de un 26% el riesgo relativo de desarrollar estos cuadros”, advierte la Dra. Deschle.

Asimismo, el informe de la Comisión Lancet sobre prevención y cuidado de la demencia identificó 14 factores de riesgo modificables a lo largo de la vida: aislamiento social, inactividad física, hipoacusia no tratada, hipertensión, tabaquismo, obesidad, depresión, diabetes, consumo excesivo de alcohol, traumatismos encéfalocraneanos, contaminación ambiental, bajo nivel educativo, colesterol LDL elevado y pérdida de visión no corregida. Actuar sobre este abanico de factores permite prevenir hasta un 45% de los casos globales.

A ello se suman los hallazgos del ensayo clínico FINGER (Finlandia), que demostró que la combinación de ejercicio físico, dieta saludable, entrenamiento mental y control cardiovascular mejora de forma directa la función cognitiva en adultos mayores.

Señales de alerta: cuándo no se trata de “simples olvidos”

De acuerdo con la Alzheimer’s Association, existen síntomas que interfieren en la rutina diaria y demandan una consulta oportuna:

  • Pérdida de memoria con impacto en la vida cotidiana.

  • Dificultades para planificar, resolver problemas o realizar tareas conocidas.

  • Desorientación en tiempo o espacio.

  • Inconvenientes en la percepción de imágenes o relaciones espaciales.

  • Nuevos problemas con el lenguaje hablado o escrito.

  • Disminución del juicio en la toma de decisiones.

  • Aislamiento o cambios marcados en el estado de ánimo y la personalidad.

Consulta médica fundamental: La Dra. Deschle aclara que estos síntomas no forman parte de un envejecimiento normal y recuerda que existen causas reversibles de pérdida de memoria —tales como efectos secundarios de fármacos, déficits vitamínicos, depresión o trastornos tiroideos— que pueden subsanarse si se identifican tempranamente.

9 Consejos para cuidar la salud cerebral en época invernal

  1. Sostener la red social: Realizar llamadas, videollamadas o enviar mensajes frecuentes para mantener el contacto constante si salir de casa se dificulta.

  2. Mantener el cuerpo en movimiento: Realizar rutinas dentro del hogar, como caminatas cortas, estiramientos o ejercicios livianos de fuerza.

  3. Ejercitar la mente: Estimular el cerebro mediante la lectura, juegos de memoria, manualidades o el aprendizaje de un idioma o instrumento.

  4. Respetar el descanso: Proteger las rutinas de sueño, habitualmente alteradas por la reducción de las horas de luz solar.

  5. Control cardiovascular: Monitorear periódicamente la presión arterial, los niveles de colesterol y la glucemia.

  6. Atender la salud sensorial: Tratar activamente las pérdidas auditivas (uso de audífonos) y los problemas visuales.

  7. Evitar el tabaco y moderar el alcohol.

  8. Monitorear el estado de ánimo: Buscar atención profesional frente a cuadros prolongados de desinterés o tristeza, dado que la depresión no tratada es un factor de riesgo directo.

  9. Buscar el sol: Aprovechar los momentos del día con buen tiempo para exponerse brevemente al aire libre y a la luz solar.

Un nuevo horizonte terapéutico

El escenario médico registra transformaciones relevantes tras más de dos décadas sin novedades terapéuticas de fondo. La llegada de anticuerpos monoclonales como lecanemab y donanemab —diseñados para eliminar las placas de proteína beta-amiloide características del Alzheimer— demostró en ensayos clínicos una ralentización del deterioro cognitivo de entre un 27% y un 35% en fases tempranas.

Aunque sus beneficios son modestos y exigen un control riguroso por posibles efectos adversos (como edemas o microhemorragias cerebrales), abren un camino prometedor mientras continúan las investigaciones enfocadas en la proteína tau, la neuroinflamación y nuevas vías de administración.

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Crédito de la fuente original: www.diariocronica.com.ar

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